(;

Sabemos que el agua moja, que si pica es porque se está curando, que el fuego quema, sabemos que no importa que juegues con él porque te quemarás igual, que si besas un sapo no se convertirá en un príncipe, sabemos que si te caes duele, que fumar mata, que si estás dispuesto a perderlo todo puedes conseguir cualquier cosa, sabemos que los amigos de la infancia pocas veces son para siempre, que no debemos decir ni “nunca” ni “siempre”, que Dios no existe, que rezar no sirve para nada, que padres no hay más que unos, que muchas de las cosas que hacemos están mal y que siempre hay un modo mejor de hacerlas, sabemos que los hombres también lloran, que llorar no arregla nada, que con la fuerza no se obtiene respeto si no miedo, que los tequieros están sobrevalorados, que la vida es corta, que todos somos iguales, que el amor existe, sabemos que a todos nos gusta que nos tengan envidia, que nos gusta que sientan celos por nosotros, sabemos que el amor duele. Pero, amamos, somos celosos, nos quejamos de los envidiosos, nos creemos especiales, perdemos el tiempo, decimos “te quiero”, lloramos y pensamos que los hombres no lo hacen, hacemos cosas malas, nos enfadamos con nuestros padres, rezamos cuando estamos en apuros, decimos a todas horas “nunca” y decimos “siempre”, juramos a nuestros amigos que estaremos siempre, nos rendimos, fumamos, buscamos sapos que se conviertan en príncipes, jugamos con fuego, nos quejamos de dolor cuando nos curan y salimos de casa sin paraguas cuando llueve. Así que,
¿Por qué no?

martes, 2 de agosto de 2011

Algo tan inestable y tan débil como un palo de un chupa-chup

1 comentario: